












| Los
aceites lubricantes usados son una de las muchas sustancias y residuos
peligrosos con los que los ciudadanos nos vemos obligados a convivir a
lo largo de nuestra vida. Su vertido incontrolado no sólo es perjudicial
para el medio ambiente sino que viola el conocido principio de "quién
contamina paga".
En España el consumo de aceites lubricantes durante 1995 fue de 400000 Tm, estimándose una producción de aceites usados en torno a las 250.000 Tm, de las cuales sólo un 24% fue adecuadamente gestionado. Estas cifras ponen de manifiesto la importancia de una correcta gestión de los aceites usados y dan idea del esfuerzo que deberá realizarse, tanto por parte de la administración como de la iniciativa privada, durante los próximos años. Para poner remedio a esta situación, las legislaciones europea y española (Orden de 28 de febrero y Directivas de la UE de 16 de junio de 1975 y 22 de diciembre de 1986) recomiendan que se lleve a cabo en centros especializados adecuados la recogida y clasificación de todos los aceites lubricantes usados que se generan en distintos sectores: agrícola, industrial, naval, locomoción, etc. En estos centros especializados, los aceites usados podrán ser declarados aptos o no aptos, según la cantidad y calidad de los contaminantes que posean. El ciclo de vida de los lubricantes adoptaría, entonces, la forma que se indica en la Figura 1. Un aceite usado se considera no apto, y en ese caso su destino deberá ser el de la incineración, destrucción o almacenamiento controlado, cuando las concentraciones de contaminantes en su seno, sobre todo de PCBs, PCTs y compuestos clorados, prohiban su aprovechamiento. Si, por el contrario, el aceite es apto, podrá dedicarse a combustión directa, recuperarse para obtener un combustible limpio o regenerarse para la obtención de aceites base. Toda la legislación referente a los aceites lubricantes usados aconseja que, siempre que su grado de contaminación lo permita, se les destine a regeneración. Para justificar esta recomendación, la razón aducida con más frecuencia es la del ahorro de energía que supone la regeneración frente a destinos alternativos como la combustión, pues, es evidente que emplear el aceite usado como combustible y sustituir su desaparición por lubricantes procedentes del petróleo da lugar a un balance energético negativo. Otro argumento esgrimido con frecuencia a favor de la regeneración es que con ella se contribuye a la conservación de las fuentes naturales no renovables, algo que no ocurre con la combustión. La regeneración se presenta, por tanto, como la forma más racional de aprovechar los aceites lubricantes usados. Además, técnicamente casi todos los aceites usados son regenerables ya que, realmente, un aceite lubricante usado puede ser considerado como un crudo petrolífero muy rico en bases lubricantes. Al igual que en el crudo, en el aceite usado se encuentran, además de bases lubricantes, hidrocarburos ligeros, gasoil, productos asfálticos, metales, etc. Por tanto, utilizando una tecnología similar a la aplicada a los crudos (destilaciones atmosféricas, fraccionada y a vacío, desasfaltado, refino con disolventes, hidrogenación, decoloración, etc.), se podrán obtener los aceites lubricantes contenidos en el aceite usado con una calidad similar a la original. En la práctica, sin embargo, la dificultad de recogida de los aceites usados así como los costes de recogida y de la tecnología de regeneración, han hecho que el proceso no sea rentable desde el punto de vista económico. Por otra parte, para que la regeneración sea viable, es necesario que se evite la especulación con el precio de los aceites usados en base a su uso como combustible. Actualmente existen distintas tecnologías para la producción de aceites base a partir de aceites lubricantes usados y, aunque todas ellas tienen un objetivo común, cada una resuelve los problemas técnicos de forma diferente. Las bases lubricantes obtenidas por regeneración deben ser aditivadas, posteriormente, en la misma forma que lo fueron antes de su utilización. Es decir, para que puedan cumplir con los requerimientos de lubricación de los diferentes sistemas o maquinaria actuales, y en particular de los motores de combustión interna, será preciso incorporar a las bases determinadas cantidades de aditivos, entre los que cabe destacar: antioxidantes, depresores del punto de congelación, dispersantes, detergentes, mejoradores del índice de viscosidad, anticorrosivos, etc. En este subproyecto sobre regeneración de aceites lubricantes usados, enmarcado dentro del proyecto LIFE97 ENV/E/000243, se llevará a cabo el desarrollo y puesta a punto de un prototipo a escala piloto para la regeneración de lubricantes usados procedentes de maquinaria agrícola y de automoción en general, mediante la extracción con propano y etano supercrítico. Es ésta una tecnología limpia que no sólo cumple con todas las exigencias comunitarias sino que, también, presenta indudables ventajas para la sociedad pues, al eliminar los riesgos de polución derivados de los vertidos incontrolados, evita la degradación del medio ambiente y contribuye tanto a la mejora del entorno como a la reducción de la dependencia exterior del crudo. En la unidad piloto desarrollada se realizarán experiencias encaminadas a fijar los requisitos de calidad, plazo, cantidad mínima, etc., para que, tras el escalado industrial del prototipo objeto de este subproyecto, el proceso sea económicamente viable.
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| Universidad de Castilla-La Mancha. |
| ETS de Ingeniería // Campus de Ciudad Real |
| Pablo Cañizares Cañizares // Director del Departamento de Ingeniería Química. |
| Jesusa Rincón Zamorano // Profesora Titular del Departamento de Ingeniería Química |